2. El juego paradójico como medio educativo.
Antes de argumentar porque el juego paradójico es un elemento muy valido
como medio educativo, nos hemos preguntado ¿que es la educación?
La educación podemos definirla como un proceso donde un sujeto/s ejerce de
transmisor de conocimientos, costumbres, valores, etc. sobre otro/s sujeto que
ejerce de receptor. El principal objetivo de la educación es formar individuos
que desarrollen su pensamiento y competencias básicas. Para ello se utilizarán
diferentes metodologias.
2.1. Características que ha de tener un buen juego.
Actualmente, en la
sociedad en la que vivimos, la gran mayoría de los juegos promueven situaciones
muy similares a las que se producen en la práctica deportiva olvidando las
funciones del juego.
Teniendo en cuenta la
bibliografía consultada, consideramos que las características que ha de
tener el juego son las siguientes:
- Contribuye a la
exploración y descubrimiento de su propio cuerpo. A través del juego conocemos
mejor nuestro cuerpo y sus posibilidades a partir de estímulos externos y
aptitudes.
- Facilita el proceso
de socialización ya que el juego implica toma de decisiones, solución de
conflictos y constituye el medio ideal para establecer relaciones entre iguales dejando de lado prejuicios y estereotipos sociales.
- Potencia la
espontaneidad, imaginación, creatividad, agilidad mental, observación y
capacidad de atención entre otros ámbitos del desarrollo.
- Permite al individuo
expresarse libremente.
- El juego estimula la
capacidad de observación, comparación, diferenciación, identificación,
atención, simbolización y análisis.
- Evasión de la realidad. Ortega (1990) afirma que ‘...jugando el niño aprende a conocer y comprender el mundo social que le rodea’
2.2. Campos de actuación sobre los que ha de incidir un buen juego
Así pues, tras una exhaustiva búsqueda bibliográfica (Le Boulch, 1991) (Pere Miró,) (Rieder y Fischer, 1990) los campos de actuación sobre los que creemos que ha de incidir un buen juego para que este sea educativo son los siguientes:
- Campo psicomotor: desarrollo motriz del individuo, donde intervienen de primera mano los factores perceptivos y de ejecución.
- Campo cognitivo: Desarrollo de las capacidades cognitivas mediante observación, interpretación y resolución de problemas.
- Campo social: autoidentificación, descubrimiento de los demás, aprendizaje social (respeto a los demás, cumplimiento de normas...), relación afectiva...
2.3. El juego paradójico como ejemplo de un buen juego
Hoy en día los
profesionales de la educación utilizan los juegos duales como método de
enseñanza. En este tipo de juegos la satisfacción del ganador está directamente
relacionada con la derrota del perdedor ( ganar a toda costa! ), de este modo
fomentan la superioridad de unos sobre otros promoviendo la exclusión de los
más torpes y débiles dificultando su integración. Además, repetidas
derrotas pueden conducir a tener un autoconcepto erróneo de lo que somos ya que
pueden debilitar nuestra autoestima y generar frustraciones.
Como hemos explicado en
la introducción, los juegos paradójicos rompen la estructura dual del juego.
Los participantes en un momento son compañeros, y en otro instante del mismo
juego, se pueden convertir en adversarios. La posibilidad de cambio de rol
nos obliga a cooperar con el resto de jugadores potenciando la integración e
interacción entre los miembros de la clase. Esta ‘’cooperación’’ provoca
incertidumbre en los participantes, ya que los pactos y alianzas que aparecen
durante el transcurso del juego, pueden romperse en cualquier momento puesto
que estos juegos no dejan de ser competitivos.
Los juegos paradójicos
plantean una alternativa real para la educación. En estos juegos no es
necesario convencer (a los que pierden) de que "lo más importante es
participar" ya que, en realidad, lo único importante es participar.
Además, la importancia intrínseca de la participación se da en situaciones de
enfrentamiento. Por este motivo los juegos paradójicos nos obligan a realizar
razonamientos más sutiles que los juegos duales y los juegos cooperativos. Ante
los comportamientos impredecibles, los jugadores deben negociar, fiarse del que
eso fue su adversario, establecer y respetar pactos con quienes aparentemente
no son como ellos. Lo interesante de estos juegos es que transfieren un significado
diferente a la competición sin que esta deje de estar presente: puede enseñarse
a competir en situaciones en las que es imposible ganar ni perder.
Por otra parte, la
aleatoriedad de las acciones las hace imprevisibles y cambiantes si se analizan
desde una lógica de enfrentamiento. Por ejemplo, la pelota sentada ofrece la
posibilidad de "matar" a alguien que en la acción anterior te ha
"salvado". Acciones similares no pueden tomarse "en serio",
sino como guiños afectivos entre los jugadores. En este sentido, los juegos de
lógica paradójica ofrecen muchas posibilidades para el desarrollo del sentido
del sentido del humor. Además, ofrecen un potencial singular para el desarrollo
de la identidad del yo, el conjunto de rasgos a partir de los cuales cada persona
se reconoce a sí misma.
Los juegos de lógica
paradójica ofrecen algunas alternativas para atender retos educativos. No
obstante, también sería un error magnificar su potencial educativo. Estos
juegos ofrecen la oportunidad de hacer evidentes conflictos e implicarse en la
educación de los sentimientos y en los dilemas morales que se suceden en el
juego, pero no garantizan su resolución. Su tratamiento educativo requiere que
el profesorado comprenda las diversas implicaciones morales y afectivas de los juegos,
pero también, sobre todo, que preste atención y comprenda a las personas que
juegan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario